Significado
y Biología de la Infección
Cervical por HPV (1995)
La
evidencia que implica tipos específicos de papiloma
virus humano transmitido sexualmente (HPV) en la etiología
del cáncer cervical va en aumento. En las últimas
dos décadas, ha existido en el mundo occidental
un aumento significativo en él diagnostico de
enfermedades asociadas con el HPV genital, lo que refleja
un cambio en el perfil clínico de la Neoplasia
genital y un aumento significativo en el diagnóstico
de enfermedad premaligna y maligna, particularmente
en cuello de mujeres jóvenes.
Este aumento del diagnóstico de la enfermedad
genital inducida por el HPV en parte debido al mejor
conocimiento del perfil de la infección genital
por HPV en ambos sexos. Sin embargo, también
parece existir un aumento en la incidencia y prevalencia
de la infección genital por HPV. No se conoce
hasta el momento la verdadera incidencia y prevalencia
de la infección por HPV genital. Los estudios
epidemiológicos de infección HPV sufren
de la imposibilidad de cultivar el virus y de la falta
de tests sexológicos que determinen exposición.
Los tests que tenemos actualmente para la detección
de la infección por HPV, incluyendo las técnicas
de biología molecular recientes, tienen serias
limitaciones desde el punto de vista epidemiológico
y clínico.
El espectro clínico de la enfermedad es amplio
y no hay un solo test que detecte todas las etapas de
la infección por HPV o enfermedades asociadas
al HPV en cada sitio. Los datos epidemiológicos
de infección por HPV deben ser interpretados
continuamente con las limitaciones de las herramientas
diagnósticas usadas y la pobreza de estudios
de poblaciones definidas con grupos controles adecuados,
particularmente con relación a la enfermedad
inducida por el HPV cervical. Es así como del
punto de vista clínico, la selección de
los Papanicolaou anormales se limita a una diferenciación
entre lesión de bajo grado, proliferación
verrugosa, neoplasia intraepitelial significativa y
cáncer invasor. Por lo tanto un entendimiento
claro de la epidemiología, biología, expresión
morfológica e historia natural de la infección
cervical por HPV es esencial para un manejo racional
de la neoplasia cervical.
TAXONOMIA
Los
virus papilomatosos son virus pequeños de dos
columnas de ADN. Debido a las similitudes superficiales
en la microscopía electrónica y las propiedades
biológicas, los virus papilomatosos fueron clasificados
originalmente en la misma familia de los virus de la
polio. Sin embargo, los virus papilomatosos (genus A)
tienen un cromosoma mayor (7900 en contra de 5200 pares),
una mayor cápsula viral (55 versus 44 micrones),
y una organización genómica completamente
diferente. Por eso, es mejor considerar a los virus
papilomatosos como una familia distinta y única.
Los virus papilomatosos representan un grupo divergente
en la evolución de los virus relacionados que
se manifiestan cualitativamente con características
biológicas similares. Virus papilomatosos individuales
representan enormes diferencias en especifidad por especie,
el sitio de predilección y el grado de oncogenicidad.
Todos los virus papilomatosos presentan un molde común
de organización genética, en lo que los
diferentes tipos han mostrado áreas equivalentes
de potencial de codificación de proteínas
(conocidos como marcos de lectura abierta o “ORFs”).
La secuencia real de los nucleótidos en estos
ORFs o genes virales es muy diferente. Así, los
virus papilomatosos se nombran de acuerdo a las especies
y se subclasifican en tipos de acuerdo a la secuencia
de los nucleótidos. En la misma especie, cada
nuevo virus que muestra menos de 50 % de homología
(por hibridización) con los miembros ya existentes,
es decir que tiene menos de 50 % de su secuencia de
los nucleótidos igual a otro HPV conocido, se
designa como un tipo nuevo y se numera en el orden de
su descubrimiento. Los virus papilomatosos humanos (HPV)
son el grupo más grande, con más de 70
tipos conocidos.
DISTRIBUCIÓN ESPECÍFICA DE LA ENFERMEDAD
Y TIPO DE HPV
Se conocen hasta el año 1995, al menos trece
tipos de HPV que infectan la piel y la mucosa del área
anogenital. Estos virus están asociados con modelos
específicos de enfermedad.
Los
HPV tipo 6 y 11 son fundamentalmente responsables de
dos tipos de enfermedad:
1) Condiloma acuminado exofítico del tracto
genital, benigno, en ambos sexos particularmente en
los genitales externos, el tercio inferior de la vagina,
la región perianal y el canal anal
2) papilomas del tracto respiratorio superior en niños.
3) Los HPV 6 y 11 también se detectan en lesiones
menores de la zona de transformación, es decir
la infección subclínica por HPV solamente
(condiloma plano) o en la Neoplasia Cervical Intraepitelial
de grado 1 (NIC 1 – displasia leve). Esta distribución
ha llevado a la creencia de que estos tipos de HPV
son responsables de la mayoría de las atípias
cervicales menores. Sabiendo que “infecciones
mixtas” con varios tipos de HPV ocurren, es
posible que los tipos 6 y 11 causen solo cerca de
30 % de estas lesiones subclínicas menores.
El
HPV tipo 16 es tipo viral detectado universalmente
con la mayor frecuencia en las Neoplasias Intraepiteliales
de alto grado y cáncer invasor. También
se le encuentra en al menos 15 % de las lesiones cervicales
de bajo grado. Más recientemente se ha encontrado
que el ADN del HPV 16 es detectado en mayor proporción
en las lesiones debajo grado, en el orden del 30 % por
lo menos. Además el HPV 16 se detecta en hasta
un 40% de las lesiones subclínicas inducida por
HPV en la vulva, en el pene y en 10% de los condilomas
acuminados, particularmente los recurrentes. Las lesiones
papulares pigmentadas y no pigmentadas (también
llamadas “papulosis bowenoides”) de la vulva
y de la piel del pene también representan un reservorio
importante del HPV 16.
El
HPV tipo 18 muestra una distribución bimodal
estando presente en aproximadamente en un 5% de los cánceres
cervicales invasores, especialmente de adenocarcinomas
agresivos en mujeres jóvenes, y en alrededor de
5 % de las lesiones de bajo grado. El HPV 18 es escaso
en mujeres con NIC, quizás sugiriendo que el virus
produce lesiones que progresan muy rápidamente
para ser detectado por los métodos corrientemente
empleados en la detección.
Los
tipos HPV 31, 33, y 35 un potencial oncogénico
intermedio con una predilección por las células
escamosas del cuello y vagina. Estos virus, los “
treinta”, son muy frecuentes en la NIC (cerca de
30% con variaciones regionales importantes) y son poco
representados en el cáncer cervical (alrededor
del 10%).
Los
tipos de HPV 42, 43, y 44 han sido aislados recientemente.
La asociación con la enfermedad no ha sido completamente
dilucidada pero “los cuarenta” parecen ser
virus benignos con las mismas asociaciones de los 6 y
11. Ellos son sin embargo, mucho más escasos.
Los
tipos HPV 39, 52 y 56 son otro grupo recientemente
aislado aparentemente oncogénicos en la región
genital. El tipo de enfermedad asociado con estos nuevos
tipos de HPV no está completamente definido. Por
el momento probablemente sea mejor agrupar a estos tipos
con el grupo de riesgo intermedio.
No
se conoce bien la epidemiología de la infección
por tipo especifico de HPV genital. La secuencia del primero
de estos tipos de HPV genital fue obtenida menos de diez
años atrás. Desde entonces se han conocido
muchos otros tipos de HPV genital. Los perfiles de cada
HPV genital deben ser determinados. Por lo tanto tiene
mayor valor considerar la epidemiología de la enfermedad
inducida por HPV genital basada en el patrón de
la enfermedad clínica más que el tipo de
HPV. Hoy sin embargo, existe una necesidad clara de investigar
sistemáticamente la epidemiología de la
enfermedad por HPV genital en relación al tipo
especifico.
FACTORES
DE RIESGO EN ADQUIRIR INFECCION POR HPV GENITAL.
No
se conoce exactamente los factores de riesgo específicos
en la adquisición de la infección por HPV
genital desde el punto de vista epidemiológico
y en cada sitio. Sin embargo, es importante discutir,
en el contexto de la enfermedad cervical asociada al HPV,
aquellos factores importantes de riesgo en el desarrollo
de la enfermedad asociada al HPV en la piel de la región
genital. Infección por HPV del tracto genital inferior
femenino y de la piel del área genital del hombre
parecen ser un factor de alto riesgo para el desarrollo
de enfermedad cervical inducida por HPV. Además,
los factores de riesgo en la adquisición por HPV
genital son similares a aquellos para la neoplasia cervical.
Como
con cualquier otra enfermedad sexualmente transmitida,
la infección genital por HPV es más común
en individuos con varios compañeros sexuales o
promiscuos. La prevalencia del virus es tan alta, que
muchos individuos infectados no tienen las otras características
de comportamiento sexual como es la asociación
frecuente con otras enfermedades sexualmente transmitidas.
La presencia de otras ETS (enfermedades de transmisión
sexual), particularmente aquellas asociadas con cervicitis
aguda como Chlamydia trachomatis, Neisseria gonorrhea,
virus herpes simplex y aún Gardnerella vaginalis
o Trichomonas vaginales, pueden aumentar la susceptibilidad
para la infección por HPV genital. Sin embargo,
la asociación frecuente de patógenos normales
comunes como la Candida albicans y la Trichomonas vaginalis
pueden simplemente reflejar la supresión inmunológica
en el epitelio genital que parece ser inducida por el
HPV.
Aparentemente
el uso de contraceptivos orales y el embarazo parecen
ser factores de riesgo para la infección genital
por HPV, pero faltan datos epidemiológicos que
lo corroboren.
Para estudiar el uso de la píldora anticonceptiva,
es necesario ajustar el comportamiento sexual y poder
controlar el riesgo de exposición al HPV, una tarea
difícil de alcanzar. Los anticonceptivos orales
pueden actuar como esteroide y suprimir la respuesta inmune
al HPV como ha sido demostrado claramente en el embarazo,
pero esta teoría de la supresión inmunológica
no ha sido bien investigada. Rara vez es necesario discontinuar
el uso de los anticonceptivos orales para manejar la enfermedad
del HPV. En el embarazo frecuentemente se ve un crecimiento
rápido en el número y el tamaño de
los cóndilomas, lo que sugiere que el estrógeno
materno permite la replicación viral. Se han detectado
grandes cantidades de ADN viral en las muestras citológicas
de mujeres embarazadas en comparación con las no
embarazadas. El uso de sondas para hibridización
molecular en muestras cervicales de embarazadas aumenta
la sensibilidad en la detección del HPV cervical
y sugiere una prevalencia tan alta como un 60%. Este hecho
importante sin embargo puede reflejar simplemente una
muestra más representativa de la zona de transformación
cervical que permite obtener un mayor número de
células en el embarazo en lugar de ser una alteración
significativa en la biología del virus papilomatoso.
La
supresión de la respuesta inmunológica aparece
como un factor de riesgo importante para adquirir la infección
por HPV genital así como para explicar recurrencia
y dificultad de extirpación. La supresión
inmunológica sistémica asociada con enfermedades
tales como el Hodgkins, leucemia y enfermedades vasculares
del colágeno puede estar asociada con infección
recurrente y recalcitrante de HPV. Inmunosupresión
médica como en el caso de los pacientes con trasplantes
es un importante factor de riesgo. En el caso de individuos
HIV sero-positivos, la inmunosupresión tiene importancia
aunque esta asociación y la adquisición
de infección por HPV ha solo sido demostrada en
la población homosexual masculina.
El
tabaquismo es un importante factor de riesgo para el desarrollo
de neoplasia cervical y vulvar. Productos del cigarrillo
pueden ser encontrados en cantidades concentradas en el
moco cervical de las fumadoras. Estudios recientes indican
que el cigarrillo puede influenciar la inmunidad intraepitelial
al disminuir el número de células de Langerhans
en el epitelio genital. Infección por HPV cervical
y la NIC están ambos asociados con una disminución
de la inmunidad intraepitelial indicada por la disminución
en el número de las células de Langerhans.
Algunos estudios también sugieren que el cigarrillo
es un factor de riesgo para la persistencia de enfermedad
genital inducida por el HPV. Sin embargo, no se ha podido
aclarar si el tabaquismo tiene influencia en la adquisición
de una infección nueva.
La
presencia de verrugas plantares o de la piel asociadas
con tipos de HPV 1, 2, 3 y 4, no esta asociada con la
infección genital con HPV (exceptuando algunas
lesiones genitales en niñas prepuberales). No se
conoce bien la razón por la cual diferentes tipos
de HPV tienen predilección por ciertos epitelios
o mucosas.
INCIDENCIA
Y PREVALENCIA DE LA INFECCIÓN POR HPV GENITAL
La
incidencia subclínica por HPV genital (ISP). No
existen datos acerca de la verdadera incidencia y prevalencia
de la infección genital subclínica por HPV
en este momento. La prevalencia varia considerablemente
dependiendo de la definición de enfermedad, las
características de la población, los tipos
de los tests diagnósticos usados y de la frecuencia
de la selección. No hay un test suficientemente
sensitivo para diagnosticar toda las infecciones genitales
por HPV. No se ha determinado aún la sensitividad
y especificidad relativa de cada test. Se ha estimado
la prevalencia principalmente basada en evidencia citológica
de infección por HPV, en detección de los
antígenos de la cápsula del HPV, o en especimenes
clínicos con estudios de ADN o RDN del HPV. Sin
embargo, el perfil clínico de la infección
del tracto genital subclínico por HPV es en gran
medida determinado por la Colposcopía y estos tests
de selección no se correlacionan bien con los hechos
colposcópicos. Quizás el obstáculo
más importante para una estimación adecuada
de la prevalencia de infección subclínica
por HPV es la subjetividad considerable del diagnóstico
histológico, que es el aceptado “ patrón
oro”. El reporte histológico de atípias
muy leves asociadas con HPV en cada uno de los sitios
genitales muestra una gran variación entre observadores.
La
figura 4-6 muestra el cuello de una mujer de 20 años
de edad que se presenta con los cambios citopáticos
del efecto del papilomavirus humano en su frotis cervical.
En el exocervix se ve una lesión de bajo grado
inducida por HPV, caracterizada por epitelio acetoblanco
con un dibujo vascular trivial y con márgenes irregulares
poco marcados. Sin embargo, hay un margen interno obvio
y dibujo vascular varicoso prominente a las 12 horas hacia
el límite escamocolumnar, representando un carcinoma
microinvasor del cuello histológicamente confirmado
en esta joven paciente que se presentó inicialmente
con cambios de atipia muy leve en su frotis cervical.
Frecuentemente
se sugiere que excite un dramático aumento en la
infección de HPV clínico pero no existen
datos basales suficientes. Con varios estudios se han
tratado de revisar la prevalencia de infección
por HPV cervical en especimenes citológicos e histológicos
para poder comparar la prevalencia de los efectos citopáticos
del HPV en el pasado y en el presente. Los especimenes
revisados fueron de poblaciones de alto riesgo para exposición
al HPV como ser de poblaciones de clínicas de displasias
y de enfermedades sexualmente transmitidas. Los resultados
no son conclusivos.
Condiloma
acuminado: La infección por HPV genital no es de
registro obligatorio como otras enfermedades transmitidas
sexualmente y existen pocos estudios poblacionales usando
métodos sensitivos de diagnóstico. Así
la incidencia y prevalencia nacionales para la infección
por HPV es desconocida. Sin embargo, se puede estimar
la incidencia de condiloma acuminado en relación
a otras enfermedades transmitidas sexualmente e indicar
tendencias relacionadas con la edad en la prevalencia
de condilomas e infección genital subclínica
por HPV. El condiloma es la ETS viral más comúnmente
diagnosticada en los Estados Unidos. El Índice
Terapéutico nacional de Enfermedades (NDTI), un
registro de muestras al azar de diferentes consultas hechas
en las oficinas de los médicos privados en los
Estados Unidos indica que en 1984 hubo 224,900 primeras
visitas por Condiloma genital y 156,720 primeras visitas
por Herpes genital. Estos números solo representan
parte del número real de caso. El número
total de consultas por condiloma genital aumentó
cinco veces entre 1966 y 1976 y el promedio es de sobre
un millón en los años subsecuentes. Con
el uso de diferentes fuentes, se estima que la incidencia
anual de verrugas genitales en los Estados Unidos es entre
500,000 - 1,000,000 casos.
La
Infección genital por HPV puede ser la enfermedad
transmitida sexualmente más prevalente. La verdadera
incidencia y prevalencia no pueden ser determinadas a
menos que exista un test de confianza para la detección
de la infección subclínica, tal como algún
ensayo serológico especifico para tipos de HPV,
que todavía no existe. Al usar técnicas
de biología molecular nuevas tales como la reacción
en cadena de la polimerasa (PCR) en condiciones bien controladas,
se encuentra hasta un 40 % de las mujeres normales positivas
para HPV 16, lo que indica una gran prevalencia de este
virus. Este hecho indica que hay que estudiar nuevamente
los modos de transmisión de los diferentes tipos
de HPV genital y el papel de estos virus en la carcinogénesis
cervical.
TRANSMISIÓN
Hasta
el comienzo de los años sesenta los condilomas
genitales se consideraban como un tipo de verrugas cutáneas.
Los estudios de transmisión rechazaron este concepto
y establecieron que los papilomavirus del tracto genital
son transmitidos por contacto genital-genital. Aproximadamente
60 al 66 % de los contactos sexuales de las personas con
condilomas genitales desarrollan lesiones similares. El
período medio de incubación es de 3 meses,
pero su longitud varia mucho y puede ser en muchos casos
extremadamente largo. Mujeres que han sido expuestas veinte
años atrás pueden desarrollar condilomas
y otras enfermedades asociadas al HPV en el tracto genital
en edad madura, reflejando así quizás la
alteración de la inmunidad epitelial con el paso
de los años. Aún más, es habitualmente
imposible en un individuo con lesiones inducidas por el
HPV el determinar cuándo recibió la infección.
La exposición puede ser tan reciente como unas
semanas o tan larga como muchos años.
Durante
la relación sexual con un compañero infectado,
la inoculación del virus ocurre en sitios de micro
trauma. Teóricamente la humedad y el trauma en
el epitelio aumentan la transmisión. Esta teoría
concuerda con la distribución clínica de
las lesiones alrededor de la fourchete y de los aspectos
interiores de los labios menores que son las areas más
frecuentemente afectadas en las mujeres, y del prepucio
y frenillo en los hombres. Generalmente se considera que
el virus se transmite en las células descamadas
(Lámina COLOR 8) que existen en el sitio de microtrauma.
Las partículas del HPV son liberadas y penetran
en la capa basal. Los viriones se desprenden de la capa
superficial de proteínas y permiten que el genoma
viral cruce la membrana celular. El genoma viral es transportado
al núcleo celular donde se establece en una infección
episomal, es decir ADN del HPV existe como un plasmido
extra-cromosómico que se replica a si mismo. La
historia natural de tal enfermedad representa una interrelación
compleja entre tipos de HPV específicos, sitios
genital e inmunidad epitelial.
Los
estudios de transmisión de condilomas clínicamente
aparentes establecen claramente su infectividad. Los individuos
que han tenido contacto sexual con personas con condilomas
recientes tienen las oportunidades más altas de
desarrollar lesiones similares, sugiriendo que la infección
por HPV de larga duración se transmite menos.
Aunque se conoce la frecuencia del desarrollo de lesiones
de condiloma aparente después de exposición
a parejas con tipos de HPV subclínicos, la proporción
de parejas que desarrollan solamente enfermedad subclínica
es desconocida. Noventa por ciento de las mujeres con
condilomas vulvares tienen infección subclínica
de HPV en uno o más sitios del tracto genital.
Cincuenta por ciento de los hombres con condilomas del
pene tienen lesiones genitales subclínicas asociadas.
La infectividad de las lesiones subclínicas por
HPV es desconocida.
En
estudios de parejas masculinas de mujeres con enfermedad
cervical asociada con HPV subclínico, 70 % tendrán
prueba histológica de infección genital
por HPV. El 15 al 20 % tendrán lesiones clínicamente
aparente y cerca del 50% solamente tendrán enfermedad
subclínica. Varios estudios han demostrado concordancia
entre los tipos de HPV detectados en ambos miembros de
la pareja sexual, sugiriendo la transmisión viral
pero se necesitan más datos.
El
diagnóstico completo y certero de infección
por HPV subclínica requiere el uso de múltiples
exámenes y de confirmación histológica
(Figura 4-8). Estos estudios, incluyendo la histología,
sufren de considerable subjetividad. Aún más
ya que la duración de la enfermedad por HPV subclínica
no puede ser determinada, cuando ambos miembros de la
pareja tienen el HPV, es imposible determinar cual fue
infectado primero.
Tiene
importancia clínica el hecho de que el riesgo de
exposición a diferentes tipos de HPV y las lesiones
inducidas por el HPV clínicas y subclínicas
son paralelas.
Mujeres que tienen condilomas del tracto genital inferior
y mujeres cuyos compañeros sexuales tienen condilomas
del pene están en riesgo creciente de tener enfermedad
cervical asociadas al HPV subclínico incluyendo
significante neoplasia intraepitelial (NIC II y III).
Aunque
los condilomas están asociados con HPV 6 u 11,
la enfermedad cervical concurrente puede ser asociada
con tipos de HPV de más alto riesgo, particularmente
el HPV 16. Al determinar el riesgo de neoplasia cervical,
la exposición es una infección genital por
HPV en el hombre parece ser un factor más significativo
que el comportamiento sexual de la mujer.
Se
sugiere la transmisión genital-oral de algunos
tipos específicos de HPV al detectar HPV 6,11 y
16 en especimenes orales, pero no existe prueba definitiva.
Aunque está claro que la mayoría de los
individuos expuestos a la infección por HPV genital
son expuestos al contacto genital, no se ha estudiado
la posibilidad de transmisión individual. Se ha
reportado transmisión no sexual a la conjuntiva
y nariz de los tipos HPV 6 y 11. Estos tipos y menos común
el HPV 16 pueden ser transmitidos verticalmente de la
madre al niño al tiempo del nacimiento con un riesgo
de tener papilomatosis neonatal laringea. En estos casos,
es posible que el tipo específico de HPV se transmita
a la laringe del neonato por el líquido amniótico
que contiene las escamas con el virión desde el
tracto genital materno y que es inhalado al tiempo del
nacimiento.
Los condilomas acuminados genitales en niños se
consideran como una indicación de abuso sexual
pero es aparente que muchos niños con esas lesiones
no han sido molestados sexualmente. Además condilomas
acuminados genitales pueden ocurrir en niñas vírgenes
y condilomas perianales pueden ocurrir en personas que
niegan todo contacto hetero y homosexual. Aunque las verrugas
vulgares de la piel pueden ser transmitidas por objetos,
es menos frecuente que la piel genital tenga contacto
con objetos contaminados.
Por lo tanto no es una sorpresa de que la mayoría
de las infecciones por HPV genitales sean transmitidas
sexualmente.
Si
la atipia inducida por HPV en el tracto genital femenino,
incluyendo la neoplasia es considerada como una enfermedad
transmitida sexualmente, es entonces importante establecer
un reservorio masculino para los tipos específicos
de HPV genitales. Los estudios de transmisión son
también importantes para demostrar el paso del
virus. La investigación de los contactos en casos
de infección genital por HPV tiene implicaciones
epidemiológicas importantes pero las implicaciones
clínicas han sido mal interpretadas. La búsqueda
de los contactos y el tratamiento de los compañeros
sexuales no ha demostrado un impacto epidemiológico
en las enfermedades virales transmitidas sexualmente.
En las parejas, lo más importante es la educación.
Un
estudio reciente ha demostrado que el resultado del tratamiento
de los condilomas acuminados genitales en las mujeres
es independiente del tratamiento adecuado de las lesiones
similares en su compañero sexual. Las lesiones
inducidas por HPV que son recalcitrantes o recurrentes
se relacionan con la historia natural y la falta de una
modalidad terapéutica antiviral efectiva. El tratamiento
solo controla la lesión hasta que el sistema inmunológico
permita una regresión o curación. No hay
evidencia de reinfecciones con un tipo específico
de HPV mientras el proceso de regresión ayudada
por el tratamiento ocurre después que la enfermedad
ha regresado. Del mismo modo, el resultado de la destrucción
de la zona de transformación cervical para la neoplasia
cervical intraepitelial o la infección cervical
por HPV no es influenciada por un rastreo agresivo de
los contactos ni por el tratamiento del compañero
masculino.
HISTORIA
NATURAL DE LA INFECCION POR HPV
Inoculación
La
inoculación del HPV ocurre probablemente en los
sitios de microtrauma del tracto genital, a menudo en
el momento de coito con un compañero infectado.
Sin embargo, esta inoculación puede suceder a veces
por exposición a objetos. Como se discutió
previamente, el HPV penetra la capa basal y cruza la membrana
celular. El genoma viral es entonces transportado al nucleo
celular. El resultado es muy variable y se entiende mejor
cuando se subdividen estos eventos en cuatro fases.
Fase
de Incubación
En
el sitio de entrada, el ADN del HPV es trasladado y se
transcribe, produciendo entonces proteínas que
son específicas. Estas proteínas transformadoras
inducen a la célula huésped a cambiar su
función, mientras que las proteínas reguladoras
controlan la expresión viral del gene. Se producen
entonces copias múltiples del genoma viral en la
célula transformada, que gradualmente se propaga
a las células vecinas. Así, durante el periodo
de incubación, que puede durar de 6 semanas a 8
meses, grandes áreas de epitelio anogenital son
colonizadas por una infección latente de HPV.
La
colonización viral es seguida por una expresión
viral activa en algunos individuos resultando en una alteración
del crecimiento y de la maduración celular.
Sin embargo, en una proporción de individuos expuestos,
la infección permanece latente.
Fase
de Expresión Activa
Dependiendo
del juego entre la susceptibilidad de la célula,
el tipo viral, susceptibilidad del huésped y actividad
de los cofactores, la infección de HPV latente
puede progresar a una expresión viral activa en
algunos sitios. La expresión activa se caracteriza
por una proliferación rápida del epitelio
y de los capilares, que dura 3-6 meses. La proliferación
epitelial produce acantosis, hipercromacia y actividad
mitótica aumentada. Las proyecciones del estroma
con extenso crecimiento vascular pueden ser visibles al
ojo desnudo en la forma de papiloma exofítico.
Por contraste, si el crecimiento capilar es insuficiente
para producir una verruga, la lesión permanecerá
subclínica. Las mismas características del
cambio epitelial pueden ser reconocidas después
de la aplicación de ácido acético
al 5% a través del colposcopio.
La infección subclínica y los condilomas
exofíticos difieren solamente a nivel macroscópico.
Histológicamente estas manifestaciones clínicamente
diferentes de la infección por HPV son iguales.
Hay evidencia de que las infecciones subclínicas,
a diferencia de las clínicas pueden progresar a
NIC, y frecuentemente la atipia inducida por el HPV subclínico
y NIC coexisten con lesiones clínicamente aparentes.
Fase
de Represión del Huésped
Aproximadamente
tres meses después de aparecer alguna lesión
clínica o subclínica, el huésped
desarrolla una respuesta inmunológica. Individuos
con la función alterada de los linfocitos T no
manifiestan esta etapa de represión, sugiriendo
que la inmunidad celular juega un importante papel en
la defensa del huésped en contra la infección
por HPV. La presencia de anticuerpos sugiere que los linfocitos
B puedan tener participación.
El
desarrollo clínico probablemente varía de
acuerdo al lugar involucrado:
Condiloma
Acuminado Clínico: Durante la fase de
represión, los condilomas clínicos pueden
regresar espontáneamente en hasta un 20% de los
individuos infectados, marcando así el fin aparente
de la lesión clínica. En otro 60%, la destrucción
local de los condilomas vulvares lleva a una remisión
clínica duradera. Sin embargo, en el 20% restante,
las lesiones se mantienen durante esta fase de represión
y son refractarias a los tratamientos regulares de oficina.
El control de estas lesiones a menudo requiere cirugía
más extensa tal como la hecha con el láser
de CO2 y aún tratamientos antivirales como Interferon.
Infección
Cervical Subclínica por HPV: Mujeres con
historia de coilocitosis atipica en el frotis cervical
tienen un riesgo aumentado de NIC III y de cáncer
invasor. Estudios prospectivos de estas lesiones cervicales
sugieren que alrededor de un tercio progresarán
a NIC III, alrededor de un tercio regresarán y
alrededor de un tercio permanecerá sin cambio por
años. En un período de 12 meses, Evans y
Monaghan demostraron la progresión de NIC II-III
en un 16 % de lesiones subclínicas de HPV demostradas
histológicamente. En un caso se desarrolló
un carcinoma microinvasor. El potencial de progresión
de la displasia leve fue documentado por Campion y su
grupo en un estudio prospectivo reciente. 26 % de mujeres
con evidencia colposcópica e histológica
de NIC I progresaron a un NIC III histológico en
un período de 2 años. El 85 % de las mujeres
que progresaron rápidamente tenían un frotis
cervical positivo para el HPV 16 en hibridización
en filtro al comenzar este estudio prospectivo.
Más aún, la regresión espontánea
fue muy baja (11%) . Aquellas mujeres con regresión
de sus lesiones permanecieron a un alto riesgo para una
recurrencia futura de la enfermedad cervical. Estos resultados
son muy similares a los estudios iniciales prospectivos
de Richart y Barron pero el tiempo de tránsito
hacia NIC III de este grupo de mujeres fue más
corto.
Otros
estudios prospectivos muestran una progresión menor,
del orden del 15 -20 % en mujeres con infección
por HPV subclínica en el cuello progresando hacia
NIC avanzando. El grupo de las lesiones cervicales subclínicas
de HPV es heterogéneo. El potencial biológico
de una lesión satélite ectocervical es muy
diferente que el de una atipia inducida por HPV en el
epitelio metaplásico inmaduro de la zona de transformación
cervical. El potencial de progresión de la infección
cervical subclínica de HPV puede variar con la
población estudiada, con el tipo especifico del
HPV, con la ubicación y el tamaño de la
lesión y con la acción de cofactores específicos.
Por cierto, las mujeres con infección subclínica
cervical por HPV tiene un riesgo creciente de tener neoplasia
cervical.
Fase
Tardía
Después
de aproximadamente 9 meses, las pacientes se dividen en
dos grupos:
Aquellas que permanecen en una sostenida remisión
clínica y aquellas que cuyas lesiones recurren
recidivan y continúan con una fase activa de la
enfermedad. Aunque en el primer grupo no existen las lesiones
de condiloma, la infección por HPV latente puede
persistir en el epitelio anogenital. Estas pacientes “curadas”
pueden aún permanecer contagiosas para sus compañeros
sexuales si tienen lesiones subclínicas. Por otra
parte el segundo grupo de pacientes (que ya sea permanecieron
con la enfermedad activa o que recidivaron después
de un intervalo libre de enfermedad) representan el subgrupo
en el cual con más probabilidad se desarrollará
la progresión neoplásica.
Diferencias
Individuales en la Expresión de la Enfermedad.
La
progresión hacia un papiloma es tal vez la excepción
más bien que la regla entre el grupo expuesto al
HPV. Aunque HPV – ADN se encuentran en 10-50 % de
los frotis tomados en mujeres “normales” dependiendo
del método usado para la detección del HPV
– ADN, el estudio colposcópico solo mostrará
neoplasia cervical en una pequeña proporción
de este grupo. Esta claro entonces que la mayoría
de los positivos para HPV-ADN representan una infección
“latente” de HPV. El verdadero significado
de estas observaciones no se conoce, pero indica que la
presencia de secuencias genómicas de HPV es necesaria
pero insuficiente para causar la enfermedad. De ahí
que sea mejor considerar la enfermedad anogenital de HPV
como una infección regional crónica. Después
de que la infección episomal se establece, la interacción
del virus con las células debe estar regulada por
factores locales. La progresión focal con replicación
vegetativa del HPV (con los efectos virales citopáticos
que lo acompañan y que conocemos como expresión
de la enfermedad) parece representar una falla de control
celular local de este campo de localización viral
difusa por el papiloma. Para encajar en este concepto
“iceberg” con las realidades del cuidado de
los pacientes, el mejor modelo es considerar los cambios
morfológicos dados de la infección por HPV
como una cascada, en el cual la expresión de la
enfermedad va desde mínima a máxima.
Infección
Latente por Papilomavirus
En
un sentido estricto, “latencia” implica la
presencia de genoma viral en células morfológicamente
normales. Una enfermedad rara hereditaria de la piel,
epidermodisplasia verruciformis (EV), provee un modelo
importante para observar el grado de infección
de HPV latente. Casi la mitad de todos tipos conocido
de HPV se han aislado de la piel de individuos con inmunosupresión,
en las cuales las verrugas planas han sufrido conversión
maligna en aproximadamente 25% de los casos. Sería
muy raro que esos virus con tropismo cutáneo puedan
mantenerse en la naturaleza si infectan solamente individuos
con compromiso inmunológico, ni así deben
existir individuos normales que sirven como reservorio
para estos virus raros. El hallazgo frecuente de HPV-ADN
en mujeres clínicamente normales sugiere que la
mucosa anogenital puede ser también susceptible
a una infección crónica y latente de HPV
sexualmente transmitido. Posiblemente muchos papilomavirus
genitales pueden ser saprofitos (análogos a aquellos
de la EV) más que patógenos transmitidos
sexualmente.
Expresión
Mínima de Infecciones de Papilomavirus
El
signo colposcópico más común en cuello
y vagina de infección con HPV del tracto genital
inferior es una cantidad de pequeñas lesiones acetoblancas
que sobresalen de una mucosa vaginal rosada y plana. Cada
uno de esos puntos blanco corresponde a el extremo de
una capilar intraepitelial. Estos cambios son difusos
y sutiles y a veces se describen como “punteado
invertido”, por no tener un término mejor
(Lámina de color 9). El uso de una solución
de Lugol diluida a un cuarto hace más prominente
esta apariencia. El epitelio glucogenado normal se tiñe
café oscuro, en cambio estos puntos parakeratóticos
se tiñen de amarillo.
La
histología se caracteriza por una hiperplasia basal
mínima, coilocitosis leve, diskeratosis variable
y crecimiento capilar intraepitelial prominente. Patólogos
no acostumbrados a leer estas biopsias pueden informar
estos cambios ya sea como
“condiloma” ó “normal”.
Ninguna de las dos designaciones es correcta. Estos cambios
se ven en tejidos con infección latente y son expresión
mínima de el HPV.
Infección
por Papilomavirus Bien Desarrollada
Cuando
los cambios inducidos por el HPV ocurren en el epitelio
cervical, hay una enorme variabilidad en cuanto a sitio,
extensión, morfología, curso clínico,
respuesta terapéutica y al riesgo de transformación
neoplásica (Láminas de Color 10 y 11). El
manejo racional se complica por el hecho de que virtualmente
cada paciente presenta una enfermedad única. El
conocer las diferentes interacciones entre las células
y el virus nos da alguna ayuda.
Replicación
Viral Productiva. La infección por HPV
permanece episomal en las células basales, pero
progresa hacia la actividad cuando estas células
progenitoras comienzan a diferenciarse. Las proteínas
virales especificas codificadas por los genes “tempranos”
inician la replicación viral vegetativa en la capa
parabasal. Otras proteínas tempranas afectan al
genoma del huésped sirven como un estímulo
a las mitosis lo que produce una actividad de división
aumentada (acantosis) y un crecimiento capilar mayor (papilomatosis)
Esta síntesis continua de ADN por las células
intermedias y basales se ve el microscopio como un hipercromatismo
leve, diskeratosis, y maduración superficial tardía.
A pesar de una similitud morfológica con la displasia,
las células con infección vegetativas tienen
un ADN aneuploide (ya sea disploide o polipoide). La producción
de ADN viral es de 50-200 en cada núcleo afectado
con algunas células que contienen hasta 105 copias.
Es por esto que las infecciones vegetativas son por lo
común fácilmente detectadas por los métodos
de hibridización in situ.
En
los estratos superficiales, los eventos “tardíos”
en el ciclo vital del virus (aquellos que se relacionan
con la formación real del virón) producen
los efectos citopáticos virales característicos.
Esta coilocitosis se caracteriza por un agrupamiento degenerativo
de la cromatina en la célula del huésped,
colapso nuclear y formación de vacuolas citoplasmáticas.
Los coilocitos no pueden sufrir transformación
maligna ya que son células terminales que están
muriendo o ya muertas y que muestran estos efectos virales
citopáticos. La infección vegetativa es
la marca de los tipos de HPV de bajo riesgo. Sin embargo,
al menos 10-15% de esta lesiones histológicas leves
contienen tipos de HPV de alto riesgo.
Infecciones
con Potencial de Transformación Frustrado. Los
papilomavirus son únicos en el sentido de que la
expresión viral tardía esta ligada a los
eventos celulares de la diferenciación escamosa
y queratinización. Debido a que el epitelio cervical
tienen una capacidad limitada de queratinización,
el ciclo de replicación viral no siempre llega
a producir viriones. En su lugar, algunas células
muestran una interacción frustrada entre la célula
y el virus, en donde la actividad del gene no es seguida
por una expresión tardía del gene.
Los
papilomavirus de alto riesgo pueden a veces quebrar los
cromosomas de la célula huésped en lugares
al azar así injertando ciertos genes virales en
el genoma huésped. Estas secuencias genéticas
extrañas se unen al cromosoma huésped por
uniones covalentes. El HPV-ADN integrado representa una
mutación permanente que se replicará con
cada mitosis celular en el futuro. Esta actividad mitótica
continua a través del grosor del epitelio. Luego
se desarrolla una cromatina aneuploide en el huésped
y suceden cambios morfológicos de displasia. La
producción de ADN virales es mucho menor que en
las infecciones vegetativas y casi nunca se ven los productos
tardíos del gene. Estas células infectadas
no productivas usualmente no son contagiosas pero ya han
tomado ciertos pasos en la dirección de la transformación
maligna. Un bajo número de copias (típicamente
10-20 moléculas HPV-ADN por cada célula
afectada) está a menudo bajo la sensibilidad de
los tests más usados para ADN in siti, pero en
el rango de los métodos de hibridización
como el Southern blot y el dot blot.
HPV
Y CANCER CERVICAL: ASOCIACION CASUAL O CAUSAL
Se
plantea que ciertos tipos específicos de HPV son
los agentes etiológicos de la atipia epitelial
que puede progresar a neoplasia cervical. La detección
del HPV-ADN en tumores cervicales debe ser distinguida
de las asociaciones estadísticas entre otras enfermedades
sexualmente transmitidas y el cáncer cervical.
La relación entre infección por HPV y neoplasia
es muy estricta. Tipos específicos de HPV deben
jugar un papel esencial en la etiología del cáncer
cervical. En este momento (1995) no es posible decidir
si estos virus son necesarios para la inducción
del tumor, la manutención o ambos.
La
persistencia continua al ADN viral y el hecho de que se
transcribe activamente en las células premalignas
y malignas es altamente sugestivo de su papel en la manutención
de la neoplasia. No es posible sin embargo excluir la
posibilidad de que el HPV sea muy eficiente y persista
después de la iniciación de la progresión
tumoral.
Por cierto es preciso abandonar una teoría unifactorial
para la oncogénesis genital y considerar el posible
papel de co-carcinógenos en la etiología
de estos cánceres. Sin embargo, el caso de diferentes
tipos específicos de HPV en la causa del cáncer
cervical no esta probado (1995) y falta aún más
estudio epidemiológico y de biología molecular
para establecer una asociación causal.
El
Posible Papel de los Co-carcinógenos
Dado
el posible papel de los papilomavirus, solo la infección
por HPV es poco probable que sea suficiente para inducir
un carcinoma en un huésped inmunocompetente, por
el gran tiempo que sucede entre la infección inicial,
la conversión maligna y por la regresión
espontánea de muchas lesiones primarias. El riesgo
en producir carcinoma de un tipo viral específico
puede ser estimado aproximadamente desde la proporción
en la prevalencia de este tipo en la población
normal y de la prevalencia en los cánceres positivos
por ese HPV. Cálculos preliminares indican que
sólo cerca de una en 100 mujeres infectadas de
HPV 16 desarrollarán cáncer cervical.
El riesgo es mucho menor si la prevalencia de HPV 16 se
estima por la reacción de polimerasa en cadena.
El riesgo de progresión maligna del HPV 6,11 o
31 aparecen ser 5-10 veces más bajas que la del
HPV 16. Mejores estimaciones de estos riesgos dependerán
de estudios prospectivos en mujeres infectadas por HPV,
considerando otros factores de riesgo y usando marcadores
específicos y sensitivos para la exposición
a tipos específicos de HPV.
Cofactores
posibles en el tracto genital inferior incluyen productos
del tabaco, infección por otros agentes microbianos,
deficiencias específicas de vitaminas e inmunosupresión.
El fumar en exceso es un factor de riesgo. Metabolitos
del tabaco que han sido ya discutidos, se les detecta
en el moco cervical, permitiendo un efecto directo en
las células de la zona de transformación.
Permanece abierta la pregunta si la infección por
virus herpes puede actuar como un co-carcinógeno.
Sin embargo, es concebible que infecciones herpéticas
concomitantes pueden afectar a los genes del papilomavirus
o al control celular de estos genes y en ambos casos podrían
cambiar la expresión viral. Una amplificación
de los oncogenes celulares C-myc o C-ras o ambos a sido
observada en las etapas finales de los carcinoma cervicales.
Este efecto podría también contribuir a
la progresión tumoral. En pacientes inmunosuprimidos
aumenta la prevalencia de condilomas genitales y el riesgo
de desarrollar NIC.
INFECCION
CERVICAL POR HPV
Como
se discutió en él capitulo 2, en la mayoría
de las mujeres, el límite escamocolumnar original
esta ubicado en el portio del cuello. La exposición
del epitelio columnar frágil al medio ácido
de la vagina resulta en la metaplasia escamosa. Bajo circunstancias
normales, la zona de transformación desarrolla
un epitelio metaplásico de madurez variable. Si
la madurez se alcanza bajo condiciones fisiológicas,
el riesgo de un cáncer escamoso es remoto. La exposición
a infección por HPV y otros cofactores pueden alterar
este proceso de fisiológico a patológico.
El desafío de la Colposcopía moderna es
el diferenciar entre las variaciones de lo normal y las
entidades patológicas (Figura 4-11). La neoplasia
cervical puede ser entonces vista como una interacción
de “semilla + terreno”- la “semilla”
sería el papilomavirus de alto riesgo y el “terreno”
sería el epitelio metaplásico. La expresión
de la enfermedad ocurre en el nuevo limite escamocolumnar,
a medida que la metaplasia avanza con la edad.
No
se sabe él porque la mayoría de las anormalidades
de el cuello aún si se dejan sin tratar no se transforman
en un cáncer invasor. En las pacientes que desarrollan
un cáncer cervical, la progresión desde
una atipia de bajo grado inducida por HPV puede tomar
desde 12-18 meses a 20 años. Dadas las diferentes
historias naturales de algunos subgrupos de enfermedades
y el poco valor predictivo de algunas distinciones morfológicas,
no hay razón de dividir las lesiones cervicales
más allá de una simple división en
alto grado (NIC II-III) versus bajo grado (NIC I e infección
subclínica por papilomavirus).
Las
lesiones de alto grado representan una población
homóloga de lesiones aneuploides, la mayoría
de las cuales son inducidas por HPVs oncogénicos.
Los patólogos ginecológicos expertos pueden
identificar con certeza tales epitelios como precursores.
En contraste las lesiones de bajo grado son una mezcla
heterogénea de precursores genuinos y de infecciones
benignas de HPV. Aunque se ha sugerido que las lesiones
de bajo grado que contienen HPV oncogénico podrían
ser reconocidas por la presencia de figuras mitóticas
atípicas, esta no es nuestra experiencia. Además
se gasta mucho tiempo y esfuerzo tratando de diferenciar
“condiloma” de “displasia leve”.
Estos
esfuerzos no tienen sentido, son objetivos y no se pueden
reproducir. Más bien, las lesiones de bajo grado
deben tomarse como una población de potencial maligno
bajo. A menos que las sondas virológicas demuestren
claramente la diferenciación entre lesiones de
alto y bajo grado. La destrucción empírica
de la zona de transformación permanece como el
método más barato de tratar al informe histológico
de “atipia coilocitótica sin displasia”.
Sin embargo , un seguimiento prospectivo cuidadoso con
citología y Colposcopía se ve como una alternativa
atractiva para evitar el tratamiento si la paciente y
su médico consideran que este método conservador
es seguro.
Conclusión
La
prevalencia verdadera de la infección cervical
por HPV es desconocida.
Ciertamente es muy alta, y pueden ser tanto como un 60
% o más en las mujeres sexualmente activas bajo
la edad de 35 años. La infección por HPV
puede ser la infección sexualmente transmitida
más común. Después de estar expuesto
al HPV, las células básales del epitelio
cervical se inoculan con el virus a través de los
sitios de micro trauma.
Luego ocurre la trascripción viral del ADN, el
transporte y la síntesis de proteínas especificas
virales. Estas proteínas transformadoras inducen
cambios en la célula huésped y las proteínas
reguladoras controlan la expresión del gene viral.
Dependiendo entre la susceptibilidad de la célula,
el tipo del HPV, la respuesta del huésped y actividades
de los cofactores, se produce una expresión variable
en el huésped de esta infección viral.
No
se conoce bien la interacción compleja entre el
virus, la célula huésped, la inmunidad del
huésped y los cofactores que controlan las diferentes
formas de expresión de la infección por
HPV cervical. Se ha avanzado mucho a nivel de la biología
molecular en cuanto a entender el origen y el comportamiento
de este interesante grupo de virus. A nivel clínico
y epidemiológico, los estudios sufren en cuanto
a diseño y metodología. Se requerirá
una mejor cooperación entre epidemiólogos,
biólogos moleculares y clínicos para determinar
la naturaleza de la asociación entre la infección
cervical por HPV y el cáncer cervical.
La importancia que tienen ciertos tipos específicos
de HPV en la etiología de la neoplasia cervical
es muy fuerte, a pesar de que el papel causal no esté
establecido.
Muchos canceres tienen una etiología multifactorial.
Probablemente solamente la infección por HPV es
insuficiente para la transformación maligna. La
importancia del epitelio metaplásico de la zona
de transformación cervical es a menudo minimizada
en la discusión moderna de las causas del cáncer
cervical. El papel de los co-carcinógenos en la
etiología del cáncer cervical es un área
importante para la investigación futura. La asociación
consistente al nivel clínico entre la infección
genital por HPV pueden jugar un papel importante en la
carcinogenesis cervical. Esta asociación tiene
en perspectiva el que programas de vacunación puedan
algún día controlar la infección
genital de HPV y así eliminar un factor de riesgo
importante en el cáncer.
Sugerencias
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